Las puertas son el primer contacto visual de los visitantes con tu vivienda, y al igual que pasa con las personas, en ocasiones la primera impresión condiciona el resto del encuentro. Por ello es conveniente tener las puertas de la casa en perfecto estado, y dedicar el tiempo necesario a su cuidado.

En los últimos tiempos se han puesto de moda las puertas lacadas, ya sea en blanco o en color. Son más caras, pero el efecto visual es mejor, son más duraderas y resistentes a la humedad y a los cambios de temperatura, ya que no se contraen, deforman ni dilatan.

Pero no es oro todo lo que reluce. Las puertas lacadas pueden descascarillarse, y son más sensibles a los golpes, por lo que hay que tener cuidado y evitarlos en lo posible. Por otra parte, si la puerta lacada es de color blanco y está expuesta al sol, puede amarillear con el tiempo.

Como mantener puertas lacadas

Cuidados de lavado

Las puertas lacadas aportan brillo y luminosidad al espacio que ocupan, y acumulan menos polvo que las de roble u otros materiales, pero es precisamente por la luz que reflejan que las manchas y el polvo se ven más. Por ello es conveniente limpiarlas a menudo.

Para limpiar este tipo de puertas es conveniente usar plumero, mejor que bayeta, y si se utiliza bayeta, que esté convenientemente humedecida con agua, o con materiales de limpieza neutros.

En el caso de que la puerta tenga una mancha que no salga con agua, se puede utilizar un poco de alcohol diluido en agua, pero en pequeñas cantidades. Y si no es suficiente, lo mejor es preguntar al especialista por alguna crema específica para el tratamiento de este tipo de superficies.

No hagas caso de remedios caseros o poco profesionales , ya que pueden deteriorar la superficie lacada, y luego es mucho más difícil repararla.